La perturbación de la replicación de material genético de las bacterias induce una respuesta celular (denominada SOS) que genera la reordenación de sus cromosomas y la captación, expansión y expresión de una familia de elementos genéticos móviles, conocidos como integrones, responsables de la resistencia a numerosos antibióticos. De esta manera, el uso de una sustancia antibacteriana que provoque esta perturbación favorece el aumento de la resistencia indiscriminada a los antibióticos. Así lo ha demostrado por primera vez una investigación que publica hoy la revista Science, en que han participado investigadores de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB).
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